LA  DEPRESIÓN y LA BIBLIA.  CONOCE TU ENEMIGO ....y vencelo...

Depresión

La pregunta:

¿La depresión, es pecado?

RESPUESTA:

No siempre,

pero puede serlo en determinadas circunstancias como cuando:

 

  • Esta deprimido por las consecuencias de su propia mala conducta (pecaminosa), y no hace nada para remediarla.

  • Esta deprimido porque ha decidido que otros controlen su conducta (drogas, Alcohol, personas, etc), y no deja o se resiste a que Dios tome el control sobre su vida para sanar sus heridas emocionales, físicas y espirituales..

  • Usa la depresión para manipular a las personas de su entorno.

  • No hace nada para curarse, no da ningún paso para salir de su propia prisión. No busca ayuda, hace caso omiso a la voz de su interior que le invita a reconciliarse con su Creador, pidiendo perdón por su conducta, probablemente una de las muchas causas que le han llevado al estado de depresión.

  • Se aferra y se mantiene firme en su auto compasión y su ira.

  • Decide que la culpa siempre es de otros: Dios, la sociedad y los que le rodean. Todos son culpables menos el que lo sufre y padece. Esta actitud lleva a no querer ni desear ayuda.

  • Decide culpar a Dios y a otros por las consecuencias de su conducta y propia infidelidad, responsabilidad personal e intransferible de todo ser humano.

La depresión (sea del tipo que sea) es por lo general la  consecuencia de lo vivido, directa o indirectamente

 

Cuando conocemos la clase especial de turbulencia que ha provocado la depresión, podemos entender mejor las luchas personales causadas por la depresión.

Algunos nubarrones producen lluvias aceptables, otros producen relámpagos, truenos y rayos. Otros más provocan tormentas y aterradores tornados y huracanes con grandísima fuerza destructora. sembrando desolación, dejando destrucción y muerte a su paso.

 

 

Deprimido

  Las causas
  Definición
  La pregunta
  ¿Que es?

  Al descubierto

  Propósito
  Tu decides
  La conducta

 

¿Por qué te abates, Oh alma mía, y porqué te turbas dentro de mi?

Espera en Dios, porque aún he de alabarle

Salvación mía y Dios mío

(Salmo 42;11)